Me gustas… palabras que retumban en mi alma, dos simples palabras que pudieron haber cambiado todo. Las recuerdo haber oído alguna vez saliendo de tus labios en dirección hacia mí. Si… recuerdo ese día. Mis ojos dibujaban sentimientos frágiles, mi corazón estaba en un mundo fantasioso.
- ¿Qué dijiste? ¿me hablas enserio?, una sonrisa leve se asomaba en mi rostro al escuchar esas mágicas palabras que espere por 3 años.
- ¡ME GUSTAS!
Mis ojos se abrieron hasta el tope, no podía creerlo. ¿Por qué tardaste tanto?, comenzaron a volar pensamientos en mi cabeza mientras corrí a enredarme en tus brazos.
- Quiero estar contigo – dijiste. Y mi corazón se disparó de mi pecho.
Me regale al abrazo, ese dulce abrazo que me hizo perder la razón por unos minutos, me llevo al paraíso donde todo es real, donde salíamos de nuestro cuerpo y te reconocía desde otras vidas, donde hacíamos el amor frente a todos y corríamos desnudas en la hierba verde, donde jugábamos y volvíamos a ser niñas apagando la programación mental. Fui feliz… ¡tan feliz!
- No sé si mi anhelo de que este sueño de un giro me está haciendo sentir que tu corazón late al unísono con el mío, no puedo dejarla ya… no puedo estar contigo…. ¡No puedo creerte!
- Mis ojos escriben la verdad, las lágrimas que recorren mis mejillas y mis manos temblorosas recalcan mis sentimientos, no es un juego, ya no lo soporto más.
Suspiro, mientras me pierdo en su hermosa mirada….
-¡Siempre te he amado, desde siempre… y para siempre!
Camino suevamente entre las nubes, respiro levemente aire con su aroma…. ¡Amanece! Palabras y más palabras innecesarias para el momento, quede con la duda… evitas al amor y eso me está matando.
Te recuestas en mis piernas y tomo tu mano, comienzo a sentir que el ayer nunca existió. Desde ese momento se tornaron negras las palabras…. ¿”me gustas”?
El deseo de posesión es más fuerte que el deseo de hacer feliz. Puedes hacer hasta lo imposible para que la persona que tú amas este contigo, aun cuando ella no lo sienta así. Tan egolatra y tan bella...
Me calaste hondo, bien hondo donde nadie ha podido llegar, excepto tu “me gustas”. Ese “me gustas” que cambio mi vida y que ilumino esperanza en mi espíritu donde aún en el vacío te espera.
- ¡Sonríe, sonríe! Y te veo sonreír, aunque no seas mi amor, mi corazón recuerda mucho más atrás, donde aún no nacíamos en cuerpos similares y podía besarte sin escondernos bajo la piel.
Vago “me gustas” ¡quiebra la mente y aflora del corazón!




|














Comentarios recientes
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año